Un día,
un único día sentado a las puertas de la gloria,
esperando indiferente una sentencia…
Contuve la mirada cuando
sentí tus pies descalzos acercándose a mi vida,
arrastrando los ojos,
mirando adonde la vida se hace infierno.
Pude tocar el suelo que pisabas
pero entonces preferí ser juzgado
para poder así demostrar mi inocencia.
miércoles 8 de junio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


23 comentarios:
En última instancia, lo que vale es la capacidad de decisión. Abrazos
Lindo escrito poeta de las letras Un beso dos flores para vos
¿Quién juzga?, la vida o ella...Yo prefiero sentir mi inocencia, y que el destino cumpla su objetivo en mi vida.
Un abrazo Enrique.
Creo q todo es parte de la vida misma, pero si dejamos q fluya sera mucho mas sorpresivo, una bella como siempre...besitos
arrastrando los ojos, me encantó
Uffff, que belleza y que dulce condena.
Preciosas letras.Felicitaciones!
Besos
Hola querido amigo, gracias por tus palabras de aliento en estos malos momentos que estoy pasando. Parece que estoy un poco mejor, espero volver pronto con todos vosotros a los que tanto echo de menos. Agradezco tu cariñosa visita y correspondo a ella ahora que mi salud me lo permite, aunque aún me queda un trozo de camino que remontar hasta llegar al final de este túnel en el que me he metido sin saber el motivo.
Besos, con todo mi cariño
La decisión es inapelable. Fantástico poema. Un lijo leerte. Te sigo. Un abrazo.
desapareció la indiferencia
Hola Enrique, llega el dia en que la vida nos juzgara, y aveces la vida es cruel y pude dictar sentncia siendo inocentes. Bello poema Poeta. Te dejo un beso, cuidate.
un juicio, los juicios, todos los juicios se hacen una bola en el adentro, las puertas de la gloria están allí mismo
de uno depende elegir la llave
o tirarla de una
un abrazo y buena semana:)
Me encantó tú trabajo, Henrique. Fantástico poema. Una dulce condena! Gracias por hacerla. Abrazos y un buen fin de semana.
Qué bien has
versado
esa vida
de juicios.
Un abrazo
Eso sí que es valentía o simplemente ser consecuente, aunque se acabe herido.
Abrazos
Cuando me enfrento a poemas con la calidad de sus letras, siento esa envidia sana que no por común deja de provocarme sonrojo.
Me ha gustado mucho descubrir sus letras.
Gracias por la visita
Un abrazo
Como no sé escribir de la forma que debería para contestarte y de la forma tan preciosa que lo haces tu y todos los que te siguen, te dejo un aplauso emocionado.
Es precioso el poema.
Ser juzgado para demostrar la inocencia, algunas veces las personas juzgamos sin ser jueces.
Un beso.
Yo también prefiero ser juzgado.
Es el mejor proceso para la verdad.
Es tranquilizador estar seguro de un veredicto favorable, empero yo preferiría que nadie cuestionase mi inocencia.
Un abrazo, Enrique.
Bueno, aterricé aquí por casualidad y me encanta lo que leo, y hasta me quedo con tu permiso Joven!.
Enhorabuena. Un saludo muy cordial y, se feliz.
Ojala todo fuera tan fácil como eso. Pero desgraciadamente nuestra inocencia puede ser interpretada como culpabilidad o viceversa según la subjetividad de los jueces que nos toquen en suerte.
Gracias por tu visita a mi blog y por darme la oportunidad de conocer tu trabajo. Me ha gustado, y sin duda volveré.
¡Hola!
Las libertaria verdad, sobre todas las cosas.
Saludos de J.M. Ojeda.
A veces es mejor demostrar lo que nunca habría que demostrar: la inocencia, porque sólo así ganamos la confianza.
Precioso poema Enrique, me disculpo por mis ausencias, motivadas por una mudanza que parece que nunca se va a acabar, porque aún mi tiempo es un bien escaso, pero intento visitar a mis amigos queridos y agradecerte también todas tus lecturas y hermosos comentarios. Recibe un gran beso, amigo mío.
Publicar un comentario en la entrada